Archivo

Posts Tagged ‘alerta’

Cultura a dedo


Artículo de Mario Crespo para el diario Alerta de Cantabria. 27 de marzo de 2011.

 

Cultura a dedo

 

Tenía pensado escribir de un tema no de tanta rabiosa actualidad, y de hecho ya lo había empezado a redactar, pero he decidido cambiar de asunto. No he podido evitar reflexionar, es verdad que un poco a vuela pluma, sobre una noticia aparecida ayer en Alerta. Pudimos leer la noticia de que “el PP acusa a Marcano de crear una “administración subordinada” al PRC” (este era el titular, pág. 5). En internet puede ampliarse la noticia por otras fuentes e incluso ver el video en el que el diputado José Antonio Cagigas cuenta de viva voz la postura del PP. Es decir, que puede ampliarse la noticia a golpe de ratón. En definitiva, esa “administración subordinada” estaría compuesta por cuarenta personas contratadas para cumplir las funciones de adjunto y auxiliar sin ninguna prueba objetiva, con el único criterio de una sospechosa proximidad al consejero de Cultura, Turismo y Deporte. No es el caso de los técnicos de archivo y de biblioteca, que además, según la noticia, bastante tienen con encargarse de la formación de estas personas contratadas sin ninguna preparación específica en la gestión de archivos y bibliotecas. (Continuar…)

Anuncios

Sobre nuestro matrimonio documental


Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria. 6 de marzo de 2011.

 

Sobre nuestro patrimonio documental

Ojalá el patrimonio documental en Cantabria estuviera perfectamente protegido y divulgado y las autoridades encargadas de su gestión, dotadas con los medios suficientes, se preocuparan de él como de ninguna otra cosa. Sería señal de madurez y conciencia cívica sobre lo que somos. Acaso los estudios universitarios sobre el tema, así como iniciativas concretas de las últimas décadas pueden dar la sensación de que nuestra región ha salido del marasmo patrimonial que aparentemente sufría a la vista del “Censo-guía de archivos” realizado en 1987-1988. Pero a estas alturas ya sabemos de sobra que las leyes del Patrimonio Histórico Español y de Patrimonio de Cantabria no han hecho sino alumbrar lo que se está haciendo mal: la norma sirve para documentar su propio incumplimiento. No creo (continuar…)

Monumento al Incendio y la Reconstrucción


Mario Crespo ha comenzado una sección semanal en el diario ALERTA, dentro del suplemento de los sábados: Santander City. Este pasado sábado, día 19 de febrero, habló sobre el monumento que José Cobo Calderón realizó en homenaje a las víctimas del Incendio de Santander.

Monumento al Incendio y la Reconstrucción

El Monumento al Incendio de Santander y su Reconstrucción, inaugurado en 1989, es una de las intervenciones escultóricas de José Cobo Calderón en nuestra ciudad. En la rotonda donde confluyen las calles Alfonso XIII y Calderón de la Barca siete figuras a tamaño natural, más un gran grupo alegórico de mármol, nos recuerdan la gran tragedia que sufrió la ciudad hace ahora justamente setenta años.

Siempre me ha parecido que el incendio de Santander, para ser la tragedia de la magnitud que fue, no es un acontecimiento muy recordado por parte de las autoridades locales ni de los propios santanderinos. Y eso, insisto, teniendo en cuenta las variadas consecuencias que tuvo. A lo mejor es la proximidad de la Guerra Civil o quizá sencillamente una escasa valoración de nuestro pasado las que nos llevan a hablar poco de ello, cuando fue el hecho clave que determinó la evolución urbanística de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX y supuso la desaparición de cientos de negocios y el desplazamiento definitivo de miles de personas hacia la periferia. El incedio fue algo terrible, y así lo narran sus testigos, muchos de los cuales aún viven: el aire huracanado, las llamaradas por todo el viejo caserío, el nerviosismo de la gente, las bocinas de los barcos desde la bahía, la luz del fuego venciendo infernalmente a la noche, el amanecer de una ciudad que se desvelaba arrasada como si no hubiera existido, convertida en un solar fantasmal, los vecinos salvando los escasos enseres que podían, sin saber adonde ir… Y todo ello unido a las durísimas condiciones de la postguerra, en el marco de un nuevo estado casi por construir en muchos sentidos.

La recuperación ciudadana de los años siguientes supuso varias cosas. Ante todo, un desplazamiento general de la población humilde que vivía en los inmuebles céntricos hacia los nuevos barrios del extrarradio, con todo lo que ello supuso para las biografías individuales y la gran biografía colectiva de generaciones enteras de habitantes. El gran solar que había quedado tras el incendio y derribo de más de trescientas casas fue ocupado por los nuevos y flamantes edificios de factura neoherreriana, del gusto de los urbanistas de la época, al socaire de la inspiración de la idea imperial escurialense. Se planearon desmontes y se crearon nuevas calles y espacios (la plaza Porticada, por ejemplo) a los que el tiempo, en general, no ha dado la razón: la estrechez de los viales, la inoperatividad de algunas parcelas o la incomodidad de un trazado urbano caprichoso producen hoy en día una impresión contradictoria en el caminante o conductor. En conjunto, la mezcla de construcciones y épocas no deja de ser curiosa, así como la crueldad de un destino que apenas ha dejado nada del Santander más histórico, sólo alguna iglesia (Catedral y Compañía rehabilitadas) y los restos del Cristo y antigua abadía de los Santos Mártires.

Se han anunciado próximas celebraciones para conmemorar la efeméride del incendio; todas ellas, que yo sepa, tienen que ver con las nuevas instalaciones de los bomberos. Hasta que se verifiquen próximos y necesarios actos, cabe recordar que en 1989 se inauguró en la rotonda próxima al hotel Bahía el Monumento al Incendio y su Reconstrucción, obra de José Cobo Calderón (Santander, 1958). Artista asiduo en ferias internacionales (MACO, Art Chicago, ARCO, Art First), es uno de los artistas españoles más singulares. Cobo, residente en Santander desde hace algunos años, ha trabajado en Nueva York y ha sido profesor del Departamento de Escultura del School of Art Institute de Chicago. Tiene en su haber, entre otros reconocimientos, las becas “Merit” y “Unendowed” de Chicago y la II Beca de Artes Plásticas de la Fundación Marcelino Botín. Además de varias salas españolas y mexicanas, la obra de

José Cobo ha sido acogida por galerías de los Estados Unidos: Superior Street Gallery de Chicago, Kalamazoo Institute of Arts, Maya Polsky Gallery, Jon Oulman Gallery o Fish Tank Gallery de Booklyn. Su obra reflexiva y antropológica se ha podido ver en las salas cántabras Fernando Silió y Robayera o la madrileña Arnés y Röpke.

Un aspecto clave de su trabajo es la pretensión de construir un discurso inteligible más allá de los prejuicios y convencionalismos geográficos y culturales. Pese a ello, José Cobo encuentra motivos inspiradores en aquel Santander traumático y eclosionador, que parece provocar a la historia y que le sugiere retos que tienen que ver con la realidad humana a distintos niveles, antropológico, sociológico, histórico… Por eso sus “Raqueros” del muelle, por ejemplo, no son sólo peredianos o consecuencia de un pintoresquismo hipócrita, sino que sobre todo sugieren una reflexión actualizada del devenir del hombre representado en las figuras de niños desnudos que se identifican a sí mismos y buscan su espacio.

El “Monumento al Incendio y Reconstrucción de 1941” es indudablemente un homenaje silencioso a un acontecimiento traumático, pero también una llamada al hombre actual ante el poder de la naturaleza y la fatalidad del fuego, una afirmación trágica sobre los seres que son capaces de resurgir del escombro. En esta obra, en estos personajes que están como aislados unos de otros pero a la vez compartiendo un espacio, José Cobo plantea una interrogación, un desasosiego que se convierte en verdadero motivo para la comunicación. Junto a los personajes de bronce, el gran bloque de mármol blanco supone el renacimiento, la reconstrucción, la llama de la vida, sin provincianismos ni tópicos. Estas figuras podían haber sufrido la misma tragedia en cualquier lugar del mundo, de ahí que esta intervención urbana del escultor y ciudadano Cobo sea toda una reflexión existencial que en su perpetuo silencio nos recuerda el límite que configura la realidad del hombre.

 

 

Para ver más fotografías sobre el monumento de José Cobo, pincha el enlace al vídeo.

Recuerdos de Miguel Vázquez y Soler Serrano


Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria. 12 de septiembre de 2010

Recuerdos de Miguel Vázquez y Soler Serrano

El pasado sábado, día 4, falleció, a los 89 años, Miguel Vázquez, pintor, escultor y ceramista. Como siempre, la prensa ha recogido la triste noticia aunque de nuevo haya que lamentar que los recuerdos sean póstumos, sobre todo en esta tierra, Cantabria, que tan poco suele reconocer y valorar la obra de los paisanos. Nacido en Santander en 1920, fue discípulo de Flavio San Román en el Ateneo Popular de Santander. Entre sus compañeros de generación destacan el escultor Agustín Ibarrola y el fotógrafo y pintor Ángel de la Hoz, con quien compartió su primer estudio. Algún día se destacará con detalle monográfico su participación en las iniciativas culturales habidas en Santander en los años cuarenta y cincuenta, en las que tomó parte activa. Cabe recordar una anécdota bastante conocida. Por sugerencia suya la revista y colección de libros de Manuel Arce se llamó “La isla de los Ratones”: harto de que nadie diera con el nombre apropiado para la incipiente publicación del entusiasta Arce, Vázquez le dijo que la llamara “La isla de los Ratones”, nombre que, paradójicamente, encontraría a partir de entonces la larga fortuna de la imprenta. Seguidor de Pancho Cossío, expuso en Sur (en el I Salón de joven pintura montañesa, 1953), la sala Delta dirigida por Ángel de la Hoz (1952, 1954 y 1955), la Biblioteca José María de Pereda de Torrelavega  (continuar…)

Caricaturas de Tinín Morillas


Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria. 29 de agosto de 2010.

Caricaturas de Tinín Morillas

Pasa por desgracia muy a menudo que cuando alguien fallece se echa en falta no sólo inevitablemente a la persona, sino, con ella, la posibilidad de haberle conocido más y mejor y haberle preguntado tantas cosas que hubiera podido contar. Apelamos entonces a los recuerdos y testimonios que quedan, con la ilusión de recuperar en cierta forma a quien ya no es posible tener cerca, engañoso consuelo para los vivos, y la franqueza de reivindicar lo que hizo. El pasado 8 de julio falleció en Santander, a los 82 años, el periodista taurino Agustín (“Tinín“) Morillas Ruiz de Villa, conocido especialmente por sus crónicas primero en Radio Santander y luego en la cadena SER (no confundir con su hermano Pablo). Colaboró en cuantas iniciativas taurinas se alentaron en su ciudad natal, como por ejemplo, entre otras, la revista “Toros” en la que escribía cada año. En el mundo del periodismo taurino sin duda quedará el recuerdo de su cordialidad y su sabiduría; también su (continuar…)

Del libro y sus políticas, de la política y sus libros


Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria. 26 de abril 2009

 

DEL LIBRO Y SUS POLÍTICAS, DE LA POLÍTICA Y SUS LIBROS

 

Buena parte de la gestión del libro y su edición tiene que ver directamente con la gestión política. Y no sólo porque exista, pongo por caso, una Dirección General del Libro o consejerías “de Cultura” allá donde este país tiene su correspondiente reino de taifa, sino porque un porcentaje relativamente amplio de las ediciones que se realizan en España cuenta con el apoyo de instituciones públicas que sufragan parte del coste editorial. Si no fuera así, muchos libreros no se arriesgarían a publicar a autores actuales, no digamos a escritores ya fallecidos, de los que casi nadie se acuerda y que “resucitan” por obra y gracia de la voluntad solitaria (solidaria) de un determinado promotor. Otro dato sobre la vinculación de la política en la gestión editorial: hace bien poco se han fallado en Santander (continuar…)

De un caballero leonés llamado Antonio Pereira


Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria. 19 de abril de 2009

DE UN CABALLERO LEONÉS LLAMADO ANTONIO PEREIRA

Ahora que en Santander acaban de fallar el Premio Nacional de la Crítica voy a escribir sobre un escritor al que nunca se lo han concedido, y no por falta de méritos. Antonio Pereira es Cronista Oficial de Villafranca del Bierzo, la localidad donde nació en 1923. Probablemente, no lo sé, este sea, por lo entrañable, el título que más le guste, de entre todas las distinciones que ha recibido, por ejemplo la del Premio Castilla y León de las Letras (1999) o el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de León (2000). La Asociación Colegial de Escritores le homenajeó hace pocos meses en su tierra. A estas alturas, como él mismo ha afirmado, mira a su alrededor con los ojos “un poco fatigados de lo mucho que ha visto, pero enriquecidos por el aprendizaje de saber mirar”. La literatura de Pereira es apasionadamente leonesa: (continuar…)


Antonio Pereira falleció en León a los 85 años de edad, el 25 de abril de 2009. D.E.P.