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Mario Crespo y Menéndez Pelayo, para La palabra olvidada


Lo prometido es deuda, y Mario ha sido veloz en contestar a la entrevista que le propusimos desde La palabra olvidada. Consideramos que es necesario recuperar figuras que nunca hicieron nada para caer en el olvido, todo lo contrario, y es justo para esto para lo que se creó este blog.

Ante todo, mandamos un agradecimiento a Mario Crespo por colaborar asiduamente con nosotros y por responder a la entrevista.

Mario Crespo y Menéndez Pelayo

 

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Mario Crespo en la cátedra de Menéndez Pelayo, junto al cuadro cedido a la biblioteca

P. ¿Qué has encontrado en esta figura para realizar este acercamiento bibliográfico?

R. He encontrado, o llevo encontrando, mejor dicho, desde hace años, todo un filón de certezas y sugerencias humanísticas. Menéndez Pelayo es un señor inabarcable: a pesar de que vivió poco más de 55 años, su producción crítica es inmensa y profundizó en cuestiones que hasta entonces no estaban ni esbozadas. Uno entra en su Biblioteca de Santander buscando otras fuentes para cubrir los objetivos más diversos y acaba enamorándose perdidamente de quien fue su creador y el primer gran filólogo de nuestra historia.

P. Te centras en el perfil investigador más literario. ¿Cómo crees que debe considerarse el trabajo de don Marcelino en este campo?

R. Menéndez Pelayo fue un pionero en la investigación filológica, maestro, entre otros, de Ramón Menéndez Pidal. Sus aportaciones son numerosas, muchas aún actuales, a pesar de que buena parte de la Universidad española le haya tratado bastante mal por motivos puramente ideológicos. La prueba de su vigencia es que ha sido plagiado de manera descarada por muchos investigadores, que ni le citan, mientras aprovechan cualquier situación para atacarle sin motivo. Quiero destacar su novedoso programa para el estudio de la Historia de la Literatura española, sus trabajos sobre la literatura medieval o su clasificación de la prolija obra teatral de Lope de Vega, que hasta entonces no se había leído ni trabajado completa. Obras como La Celestina, el Amadís de Gaula o El Quijote encontraron en don Marcelino un admirado estudioso, que dejó sobre ellas páginas de una altura y una sensibilidad quizá nunca superadas. Lo digo con entusiasmo, sí, pero también con un modesto conocimiento de causa.

 

(leer más…)

 

Antología de estudios y discursos de Menéndez Pelayo, por Mario Crespo. Ed. Cátedra.

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