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Okuribito. Relación con la muerte.


Okuribito. Relación con la muerte

Me riñó Lucía la última vez que anduve por Santander, porque la había abandonado y no dedicaba ya tiempo al blog, que como reza arriba, donde mentan algunos que está Dios (o dios), se llama La palabra olvidada.

 

Unos días atrás también le mandé los subtítulos de Okuribito (o también おくりびとpara aquellos capaces de leer los kanas japoneses) traducidos al castellano. Okuribito es la ganadora de los Oscar en la categoría de mejor película extranjera. El aficionado a la literatura japonesa, aquel acostumbrado a la auténtica, y no a ligera de Haruki Murakami, va a descubrir el ritual del noukanshi (納棺市), término que fue sustituído por okuribito, y que significa literalmente el hombre que coloca el cuerpo en el ataúd. Es uno de los muchos oficios existentes en cualquier parte de Japón relacionados con la muerte.

 

A raíz de la lectura de La naturaleza humana, de Jesús Mosterín, y en especial de la última parte de la monografía, y de lo más relevante de la novela moderna japonesa (sobre todo Natsume Soseki, Yasushi Inoué, Yasunari Kawabata, Yukio Mishima y Kenzaburo Oé) inicié una serie de lecturas sobre el tema de la muerte que tengo la sensación de haber acabado con esta gran película. La Biblioteca Nacional de España, a través de su catálogo electrónico, muestra las monografías modernas editadas en español el año pasado bajo el encabezamiento de muerte. Destaco las siguientes, las más centradas en la muerte como tal: Más allá de la muerte física, ¿de dónde venimos y adónde vamos?, de Isaac Jauli (teosofía); ¿Vida después de la muerte?, de Ken Wilber (filosofía, ciencia y religión); La fragilidad de los hombres: la enfermedad, la filosofía y la muerte, de Enrique Anrubia Aparisi (profesor de Derecho en la Universidad Cardenal Herrera CEU); Reflexiones en torno a la muerte, de Juan Robles; Arte y belleza en la muerte, de Carlos Baltés Horche (economista). Llama la atención la publicación, entre estos, de dos de Osho: Aquí y ahora: sobre la muerte, el morir y las vidas anteriores; y El libro de la vida y la muerte: celebrando la vida, celebrando la muerte.

 Okuribito

En Europa se piensa poco en la muerte, o quizás creemos en ella como algo puramente biológico o religioso-cristiano, lo que creo le da un sentido de final desprovisto de una trascendencia que sí tiene en otras culturas. Lo que quiero decir, es que, de alguna manera, el vivo dedica parte de su vida a preparar la muerte, como ocurre con los tibetanos. Y poco tiene que ver con la mística; es un acto de la vida ordinaria. Parte de los japoneses, sin embargo, con esa superposición de creencias fusionadas a lo largo del tiempo, contempla la muerte como una puerta, como se indica en la película.

 

Me parece interesante el tema de la muerte; incluso el mismo momento de la muerte es una pura convención médica, referida desde antiguo al corazón y la respiración, como indica Mosterín. Pero realmente el hecho consiste sólo en la muerte de un tejido, de un órgano, mientras que el resto del cuerpo sigue adelante hasta que el desequilibrio producido conduce a la parada total, a la incapacidad para que los órganos lleven a cabo sus funciones.

 

La película utiliza el tema del hombre que coloca el cuerpo en el ataúd como excusa para desarrollar otros hilos como el conflicto interior causado por la abandono del padre, la aceptación dentro del matrimonio (desde una óptica de pareja claramente japonesa), la soledad del viudo y del padre/madre que abandona a su hijo, y la visión de los errores ante la muerte del ser querido y su aprovechamiento como ejercicio catártico.

 

Otra película reciente que muestra la relación con los muertos en Japón es Cerezos en flor (Kirschblüten-Hanami, en el original alemán). La segunda parte (hanami o 花見) se refiere a la contemplación del nacimiento de las flores de los árboles, algo así como sería tree-viewing en inglés. Precisamente ahora mismo millones van al parque con sus compañeros de trabajo, familiares y amigos a disfrutar del hanami mientras comen, charlan y beben.

 

 

Os animo a que descarguéis ambas y las veáis ya. Estoy seguro de que no os arrepentiréis.

 

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  1. Enrique
    4 abril 2009 en 11:39 am

    Bueno, parece ser que Okuribito no se estrenará finalmente en España, aunque sí en Argentina el 28 de Mayo. Supongo que para atender la demanda de japoneses de segunda y tercera generación. Por aquí cerca, en Francia, comenzarán las proyecciones un día antes.

  2. Anónimo
    3 abril 2009 en 3:14 pm

    Para mi la cultura japonesa es delicadeza… El día en que florencen los cerezos es fiesta nacional… NO tengo palabras….
    http://paukf.blogspot.com/
    Una de japos…

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