Inicio > El signo tenue > Exposición de María Blanchard

Exposición de María Blanchard


Artículo de Mario Crespo

 

Exposición de María Blanchard

Hasta el día 20 de septiembre se expone en la planta baja del Museo de Bellas Artes de Santander una selección de obras de la pintora santanderina María Blanchard (1881-1932). Hacía algún tiempo que no entraba en el Museo con la intención expresa de disfrutar con una de sus propuestas. El verano pasado un conocido escritor lo visitó con intención de contemplar las obras de los paisajistas montañeses y salió profundamente decepcionado, porque lo que vio fue una mezcolanza extraña de obras de muy diferente ralea, sin criterio cronológico y con una organización temática muy discutible; de las obras de los Sainz, Riancho, Salces, Campuzano o Alvear, nada o casi nada. Todo, supongo, dispuesto en aras de la vanguardia y de lo moderno y de las instalaciones y del conceptualismo: fluorescentes, videos y sillones que hablan, que vivan la Pepa y Arco. Podría echar mano de mi propia experiencia y de las escasas visitas que he realizado al Museo en los últimos años. Recuerdo, sin embargo, que yo lo solía recorrer con cierta asiduidad en mi adolescencia, en los ochenta y principios de los noventa; llegué a elaborar para mi solaz, incluso, un listado de los cuadros expuestos, destacando en ella los que más me gustaban, como “La cagigona”, de Riancho, o los grabados de Rogelio de Egusquiza. Este Museo formó parte de mi pequeño universo cultural de aquella juventud que se confortaba en los paisajes campurrianos, en la sensualidad de Iturrino o en la modernidad de Antonio Quirós o Pancho Cossío. María Blanchard era otra de las pintoras de referencia, con aquel cuadro, “La merienda”, tan delicado y hermoso. En su modestia, el Museo ofrecía obras de diferentes autores, en un abanico relativamente completo de la producción de los pintores montañeses. Por eso saludo con alegría esta exposición de obras de María Blanchard, que es un guiño, esperemos que perdurable, a lo que creo que fue el Museo en su vocación, para mí, más interesante. Por supuesto que un museo debe estar atento a las nuevas propuestas museográficas, pero no debe convertirse por ello en una especie de galería de arte. Lo digo con sinceridad y con propósito constructivo, naturalmente desde mi profunda ignorancia de las cuestiones artísticas.

La muestra de María Blanchard consta de una veintena de piezas que abarcan casi dos décadas de la vida de la artista santanderina. Proceden de diversas colecciones: varias particulares (como la ovetense colección Masaveu o la galería madrileña Guillermo de Osma), Caja Cantabria, la Consejería de Presidencia y Justicia del Gobierno de Cantabria y el propio Museo. La actividad se enmarca dentro de la fructífera y necesaria relación entre el Ayuntamiento de Santander y la Consejería de Cultura, que ha dado pie, además, a un catálogo con texto de Miguel Logroño. Entre los pasteles y óleos que podemos disfrutar en la muestra figuran algunas obras poco conocidas, como “Ninfas encadenando a Sileno” (1910) o “La dama del abanico” (c. 1913-1916), además de varias de su período cubista, como “Naturaleza muerta de la guitarra” (1918). Junto al interés evidente que ofrecen sus creaciones, es destacable la talla humana de María Gutiérrez Blanchard. Mujer inteligente y extremadamente sensible, sufriente por una deformidad física que padeció desde niña, fue la más grande de nuestras pintoras, situada en la vanguardia europea del primer tercio del siglo pasado. Insatisfecha con la formación que había recibido en Madrid, se lanzó a la aventura de las vanguardias parisinas con inusual firmeza, entregada al arte con máxima intensidad, incluso en medio de incomprensiones y sufrimientos. A pesar de algunos reveses coyunturales, en París y Bélgica ella se sintió libre para crear y su pintura alcanzó el reconocimiento que bien ha merecido a lo largo del siglo XX. Leopoldo Rodríguez Alcalde, Antonio M. Campoy y María José Salazar, entre otros, se han acercado a la vida y obra de esta importante pintora, ofreciendo al lector interesado datos muy jugosos sobre esta mujer de vida tan intensa como admirable.

Acérquese al Museo con el reclamo de esta exposición sobre María Blanchard y pruébese en el elogioso ejercicio de distinguir churras de merinas. Desde luego, la obra de la Blanchard se sitúa entre lo más interesante que vamos a contemplar en Santander durante este verano.

 

 

Anuncios
Categorías:El signo tenue Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: