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San Fermín y el libro libre

Hace un par de horas leía un artículo en la página Papel en blanco acerca de una iniciativa en Japón basada en crear mini-bibliotecas en el metro. El artículo es ya bastante esclarecedor en cuanto a aplicar esta misma iniciativa en los metros españoles…

El resultado, como podréis leer, fue pésimo e, incluso pudiendo coger dos libros y dejar uno, la mini-biblioteca dejó de ser mini, pero no para ser maxi, sino para no ser.

Esto da que pensar… Muchos españoles son (digo son porque yo nunca seré capaz) capaces de ponerse delante de un/os toro/s a correr y sin embargo no tienen la valentía de leerse un libro. Y, sin embargo, los libros desaparecen de esta iniciativa. La fórmula del “éxito” pasa por la palabra GRATIS.
No sé si alguna vez lo habéis vivido pero es muy común la práctica del “gratuismo” entre la tercera edad, sobre todo femenina. Estoy segura de que si se les ofrece un poco de caca de la vaca pinchada en un palito de pirulo GRATIS, ellas volarán a la primera fila.

Pero no es el caso, las señoras no suelen coger el metro… Al menos, las veces que yo he ido en él, no he visto ninguna. Así que el gratuismo se extiende peligrosamente. Quizá, esta gente que se “acopló” a la iniciativa sólo leyó aquello de: LLÉVATE DOS Y… (GRATIS!!! HAY QUE LLEVÁRSELO). O lo leyeron entero pero optaron por una República Independiente de mi Cara Dura.

La razón más lógica, debido al nivel cultural general que ostenta la mediana edad española (no hablamos de los jóvenes de ahora, entre los que estoy por joven, nada más), es que nadie puede hacer frente a esta oferta y demanda porque NO SE TIENEN LIBROS EN CASA. Es decir, los más valientes cogen los dos cuernos al toro pero no tienen cola en casa para intercambiar. Y desde luego, no vas a coger dos y dejar uno de los mismos dos que te llevas… Por lo menos que esperen a que te los leas, eso es… dos o tres SIGLOS.

Siempre he creído que el gasto de la compra de un libro no nos meterá en una crisis… La crisis se mete sola, los libros no tienen la culpa. Y aunque pueda ser una excusa factible: No, yo libros no compro que están muy caros y no está el dinero para malgastarlo. Esa misma gente se presenta a las 4 de la mañana en la fila para comprar las entradas a la corrida de José Tomás…

!Olé sus cuernos!

Lo que miro morir es un imperio…

Nociones del Imperio es un mosaico. El Imperio romano es su escenario: un punto de partida para referir las puertas cerradas entre las que viven los hijos del presente.

Ahondando en la conciencia de su propia razón de ser y de estar en el mundo: heterodoxa, extrema y feraz; los poemas del libro, dolorosamente apasionados e irracionales recorren escenas, ventanas y sucesos. Salen a los callejones, viajan en rumores, emergen en una tempestad o una emoción, pulsando aquello que sólo puede ser acariciado por la poesía.

Escrito a partir de una larga estancia en Italia, Nociones del Imperio, disecciona, con un discurso épico, la crónica del desastre real de esta época, ajena a la libertad y despiadada, presidida por la soledad, la mentira, el abuso y la muerte, pero también deudora de grandes acciones, de esfuerzos de voluntad y de viajes hacia la esperanza.

___________

Marián Bárcena presentó hace un par de semanas este poemario con acuarelas de Maria Teresa Martín. En una edición bilingüe, la autora nos presenta esa “noción” que para ella tiene la Roma imperial. Presentado en Madrid con la presencia de Álvaro Pombo, el libro nos acerca a la crudeza a la vez que al sentimiento, la naturaleza de la violencia y el amor, la paz y la agonía, juntos en los pensamientos de Marián, y así en sus poemas.

Dejo aquí un par de poemas del libro: NOCIONES DEL IMPERIO, Marián Bárcena. Ediciones Reino del Aire.

Lo que miro morir no es el cansancio
de todas las mentiras posibles, lo que miro
morir es cuanto muere,
a despecho de todo, conociendo
lo que llegó a ser la avaricia
antes de que compareciesen las dávidas;
lo que fueron los juegos, los manjares, la música;
lo que fue del tumulto.
Los Libros Sibilinos exhortan
a buscar presagios
un clima que propicie
cruzar los horizontes, abastecer los templos
de estatuas sediciosas,
o encontrar al que anuncie
una tierra distinta.

Lo que miro morir es un imperio.

______

Vivo entierran en bronce a mi caballo.

                                         Lamento del germano

El Quijote se va de Castilla

     Se va, se marcha indignado, loco también, pero indignado. Harto de que se acuerden de él estas personalidades de nuestro país sólo cuando llega el día del libro. Y es que mi querido compañero, don Quijano, cree que Cervantes escribió algo más que un libro.

     Como es tradición, el día 25 se hará una lectura continuada de Don Quijote de la Mancha, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Según me ha comentado el propio Sancho el otro día, El Quijote está que explota.

     Y no es de extrañar, que le halaguen y le digan que su figura es, si no la más, una de las más representativas de España y que sólo se acuerden de él de este modo por estos motivos. Le dije a Sancho que intentara convencer a don Quijano de que todavía hay profesores de instituto que intenta involucrar a los chavales en esto del leer, y que lo intentan con El Quijote (lo de que pocos consiguen que les guste no se lo dije, a ver si Sancho se iba a deprimir, y después don Quijano). Le dije también que le explicara que hay fans en el mundo que aún se enfrentan a gigantes y no a molinos, que luchan contra vejigas (aunque ahora las hagan de plástico), que se ríen de los leones ( de los del Ministerio, aunque sea para reflejar la metáfora). Le dije, entre todo esto, que le comentara tantas veces como hiciera falta, que aún hay personas que se vuelven locas al leer libros y que no podría soportar que quemaran su biblioteca, y que no lo dicen sólo el Día del Libro.

     Don Quijano, no se vaya de Castilla, ni de España, ríase usted, conmigo, con nosotros los que aún le queremos de verdad, de la hipocresía, de la ignorancia, de este leer sin saber qué se lee. Comente con nosotros las verdades de la vida, sus verdades, cuéntenos de nuevo qué molinos decidieron engañarle. Díganos dónde encontrar a nuestra Dulcinea, sáquenos de dudas y reconozca que usted no estuvo loco, acaso era el más cuerdo de todos. Señor, la viudez no nos es merecida para aquellos que seguimos aún sus batallas, sin Cervantes que las escriba.

     Perdóneme, no es ni mucho menos un acto de desprecio hacia usted, pero yo, precisamente ahora, precisamente cuando los demás le leen, yo estos días, sobre todo el día 25, procuraré no leerle, ni recordarle… Prometo hacerlo, no obstante, el resto del año.

     Lean.

U.N.E.D. (Uno No Entiende Dónde) II

     

…Continuación

 

     Y después de conocer a la familia académica que tienes durante ocho meses, llega el momento de la verdad: el niño nos sale prematuro y con problemas respiratorios. Llegas a los exámenes hiperventilando, la gente te mira como cuando empezabas en un cole nuevo (al fin y al cabo, allí no te conoce ni Dios) a veces hay pequeños grupillos de tres o cuatro personas que hablan aparentemente tranquilos -y es cuando oyes que ya es la tercera vez que se presentan a tal o cual asignatura. Si eres primerizo, hasta la secretaria, que espera leyendo el periódico a que le digan que la pantalla de lectura de códigos de barras ya está activa, te da miedo.

     Cuando pasas tu carnet por el lector, lo milagroso es que lo leo con el temblor de manos que tienes, pero en fin, debe ser un lector eficiente. Entonces pasas hasta la habitación en la que recibes tu examen. Los más valientes lo miran mientras se acercan a la sala de exámenes, los cobardes lo dan la vuelta y esperan no tener que mirarlo más de lo necesario.

      El niño está en estos momentos en estado crítico. Sus pulmones parecen no responder a estímulos, y cuando lees la fila y columna en donde debes sentarte, en realidad no reaccionas, y el señor que está organizando al personal está hasta las pelotas de explicar cómo va el tema. Pero es que Uno No Entiende Dónde tiene que sentarse… Así que, el señor te guía casi a empujones a tu sitio y ya no queda más remedio que hacer el examen.

       Resulta que en el box de al lado están reanimando a un niño ingenierio, o psicólogo, o lo que sea… Y oyes la teclas de la calculadora, o los pensamientos del vecino que habla consigo mismo, o con el compañero que tiene al móvil. Intentas la reanimación de tu bebé como buenamente puedes (al fin y al cabo nadie te ha preparado, tus dudas no fueron resueltas, y las prácticas las hiciste deprisa y corriendo, no tenías más que ocho meses para aprenderlo todo). Sales de la sala de partos con la idea de que tu bebé no saldrá adelante…

       Dos meses después, si tu desesperación ha sido suficiente, te dicen que el niño está fuera de peligro aunque le quedarán secuelas debido a la falta de oxígeno al nacer. A otros les dirán que el bebé, con 4 años ya, poco podía mejorar.

      Sólo queda una duda: Uno No Entiende Dónde se puede reclamar.

U.N.E.D (Uno No Entiende Dónde) I

      Sí, estudio en la UNED. Si la universidad ya de por sí es tremendamente independiente y difícil de llevar, imagináoslo sin profesores…

      Poca o ninguna ayuda puede recibir un estudiante de la UNED para ninguna cuestión. Si quieres saber algo, te dicen que acudas a la página de tu centro asociado o la principal de la UNED, una vez allí hay dos posibilidades: que la página no esté disponible por mantenimiento o actualización, que te remitan a otro lugar. Si la situación es la primera, vuelves en un día o dos y, ya sí, te remiten a otro lugar. Y eso se repite tantas veces haga falta para que te canses y digas… Pues lo hago como lo estoy haciendo (si eres alumno de la UNED, desarrollas un sexto sentido para eso y acabas haciéndolo bien).

      Y es que Uno No Entiende Dónde hay que buscar para que alguien suelte información. Y no digamos ya si las dudas son académicas. Los profesores te piden que les des tú información. Si les preguntas por cómo se hace este o aquel ejercicio te dicen que, precisamente, el ejercicio está para que aprendas (¿Pero cómo vas a aprender con el ejercicio si no sabes cómo hacer el idem?). Y eso si te contestan, les hay que simplemente pasan y llegado el examen les falta tiempo para decirte que has fallado en ESO (lo mismo de lo que tenías dudas cuando les escribiste un e-mail preguntándoles “qué era ESO”).

      Así que en la UNED uno no sólo tiene que tener fuerza de voluntad a raudales (para poder estudiar cosas que quizá no entienda hasta después del examen o, con un poco de suerte, diez minutos antes), también tiene que tener paciencia… Porque los profesores no están ahí para ayudarte… Así que casi mejor que no tenga uno clases en la UNED (eso sería una batalla digna de la épica antigua).

      Luego están los queridos tutores del centro asociado. Algunos sí que te ayudan, se proponen que ya que tienen poco que hacer se diga de ellos que lo hacen bien. Todos tienen un trabajo más importante que ese y están en la UNED por razones que a nadie le importan. Si es cierto que les hay muy diferentes. Pero, sin lugar a dudas, son mucho más esclarecedores que los profesores de la Sede central.

Continuará…

Concursos literarios. Y morir en el intento…

      Hoy me he encontrado en la zona de Opinión de El País digital un artículo sobre los premios literarios, sí sí, esa convocatoria elitista al que todo hijo de vecino que haya escrito alguna vez quiere presentarse y ganar y que sólo los hijos de los vecinos del jurado suelen obtener.

      Yo no reniego de los concursos porque me parezcan una pérdida de tiempo, no señor, yo me considero una seguidora de páginas como escritores.org que dan la posibilidad a los anónimos del mundo de enterarse de que en x ciudad se ha convocado x premio (aunque poco más falte para que les hagan escribir: “y aunque el período de envío de trabajos no se cierra hasta (…) el premio va a ser concedido a Fulanito NiñoBien. Miembros del jurado: Rosario Loaprueba, Federico Sedeja y Menganito NiñoBien -¡qué coincidencia!).

      No ocurre solamente con gente como yo, que lo más que he publicado ha sido un artículo en la revista de mi instituto hará un tiempo, ocurre también con escritores que publican pero de los que no se sabe un mínimo de vida privada o que se han negado a sonreir al amiguete de turno mientras les escupe a la cara lo buenísimo escritor que es.

      Tengo, porque no todos son desgracias, que romper una lanza por aquellas fundaciones y organizaciones varias que, aunque ofrezcan premios mínimos, apuestan por la gente joven, la gente nueva, la gente por la que no apuesta nadie más. Pongo por ejemplos: La Revelación o La Fundación Antonio Gala.

       Con todo, he decidido que hoy tocaba indignarse y reivindicar un lugar dentro de la Oportunidad literaria, que ya es bastante nula sin necesidad de enchufados.

      Queda dicho…

http://www.elpais.com/articulo/opinion/dan/premios/literarios/elpepiopi/20080405elpepiopi_13/Tes


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